lunes, 30 de marzo de 2020

La Misa del Alba, a puerta cerrada y emitida por Canal Málaga


Málaga podrá rezar y celebrar un año más al Alba. La situación de confinamiento excepcional que exigen las autoridades por la crisis del Covid-19 impedirá que sea como siempre, pero el Cautivo y la Trinidad no faltarán a su cita con sus devotos. Este próximo Sábado de Pasión, 4 de abril, a las siete de la mañana, la cofradía celebrará una Eucaristía histórica. 

Estará presidida por el director espiritual, Rvdo. P. D. José Manuel Llamas Fortes, y concelebrada únicamente por el vicario parroquial, Rvdo. P. D. Juan José Chinchilla Catalá, en el interior de la capilla de la iglesia de San Pablo y sin la presencia de fieles, cumpliendo con las medidas del decreto de Estado de Alarma y las disposiciones de la diócesis de Málaga. 

La ciudad podrá amanecer, un año más, junto al Cautivo y la Trinidad, que llegarán a las casas de sus devotos. 

Durante las dos últimas semanas, la cofradía ha establecido contacto y ha obtenido la aprobación del párroco y de la autoridad episcopal para poder llevar a cabo esta celebración, que tendrá un carácter insólito y singular. Por este motivo, esta ceremonia extraordinaria de 2020 se denominará ‘Misa al Alba’. 

Del mismo modo, la hermandad ha llegado a un acuerdo para emitir la Misa con la cadena de televisión local Canal Málaga, que pondrá todos los medios técnicos a su alcance para poder trasladar a todos los hermanos de la corporación, cofrades y devotos en general la Eucaristía y el mensaje de fe, confianza y esperanza que el Señor y su Madre Coronada de la Trinidad nos ofrecen y que son aún más necesarios en estos momentos de tribulación general. En la Eucaristía se pedirá especialmente por todos los enfermos y los difuntos que nos está dejando la pandemia. 

En los últimos días, a través de sus redes oficiales, y bajo el lema hecho hashtag #TrinidadUnSoloDios, la cofradía también ha iniciado una campaña de comunicación con la publicación de varios vídeos en los que se pretendía destacar las claves que distinguen la devoción popular hacia nuestros sagrados titulares y el torrente de fervor que promueven, como anticipo a la comunicación oficial de esta celebración: «Málaga tendrá Misa al Alba con el Cautivo y la Trinidad, en la que se podrá participar por televisión». 

Todo lo previsto está sujeto a posibles modificaciones o variaciones que puedan concurrir fruto de la evolución de la crisis sanitaria en la que nuestro mundo se encuentra inmerso.

Fuente:Cofradía Cautivo-Trinidad

El Obispado emite un comunicado acerca de la celebración de la Semana Santa y los sacramentos

El Obispado de Málaga daba a conocer en el día de ayer a través de un comunicado las indicaciones que recomienda para la celebración de la próxima Semana Santa y la administración de los sacramentos. 

La Diócesis de Málaga desea que la celebración de la Semana Santa, que la pandemia obliga a vivir de una manera diferente este año, sea fecunda y constituya una gozosa celebración de la resurrección del Señor. Además de pedir la intercesión de Santa María de la Victoria, patrona de Málaga, para que guarde e interceda por toda la humanidad en estos momentos difíciles, el Obispado recuerda que la Semana Santa debe ser vivida con el deseo de siempre: dar gracias a Dios por la salvación en Jesucristo, muerto y resucitado. Para ello, recuerda a los fieles la importancia de recibir la “comunión espiritual” en este tiempo en que no es posible participar de la Eucaristía, así como el rezo de la Liturgia de las Horas, y la lectura y meditación de los textos evangélicos de cada día. 

En relación a las procesiones de Semana Santa, el Obispado considera importante informar a los fieles de que la Semana Santa no se suprime ni se traslada, por lo que las procesiones que pudieran hacerse fuera de la Semana Santa serían expresiones de Piedad Popular, pero no “procesiones de Semana Santa”. Los Obispos de Andalucía han dialogado sobre la posibilidad que ofrecía la Congregación para el Culto Divino (Decreto “En tiempos de Covid-19, (II)”) de trasladar las expresiones de piedad popular a otros días. Consideran conveniente no tomar ahora decisión alguna sobre este tema, sino una vez cesada la pandemia, y desde otras perspectivas, estudiar la conveniencia de realizar alguna “procesión de carácter especial”. 

Desde las sugerencias recibidas de la Congregación para el Culto Divino, la Diócesis de Málaga determina una serie de líneas litúrgico-pastorales que deben seguir los sacerdotes en las celebraciones de este tiempo, salvando la normativa ritual. En esas líneas litúrgico-pastorales, se recuerda la necesidad de celebrar la Eucaristía sin presencia de fieles. En el caso de que el sacerdote atienda más de una parroquia, debe celebrarla solo en una de ellas durante el Triduo, según se estime mejor pastoralmente. Entre estas disposiciones, se determina la omisión de la bendición de los Ramos el Domingo de Ramos o del lavatorio de pies y el monumento en la Misa de la Cena del Señor, el Jueves Santo. En la adoración de la Cruz el Viernes Santo se determina que esta solo sea besada por el celebrante, y se recomienda a los fieles que siguen la celebración desde sus casas, que hagan un gesto de veneración a algún Crucifijo. Asimismo, se limita la celebración de la Vigilia Pascual, el Sábado Santo, a los templos parroquiales, invitándose a tocar las campanas, allí donde sea posible, durante el Gloria en la celebración de la Vigilia Pascual. 

El Obispado de Málaga dispone añadir en la oración universal del Viernes Santo la siguiente oración N. XI:"Oremos, también por los enfermos del COVID-19, por todos los que están a su cuidado, por los profesionales de la sanidad, por los investigadores científicos que buscan una solución para esta pandemia, por los que han muerto y por sus familiares, amigos y conocidos. Que el Señor, dueño de la vida y de la muerte, otorgue el eterno descanso a los difuntos, consuelo a sus familiares, salud a los enfermos, fuerza a quienes les cuidan y la luz del Espíritu a los científicos”. Tras ella, se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote: “Dios todopoderoso y eterno,
que quisiste que tu Hijo Unigénito soportara la debilidad de nuestra carne, el sufrimiento y la muerte de cruz, concédenos propicio consuelo en la enfermedad, fortaleza para los que cuidan a los enfermos, esperanza a los que lloran la muerte de sus seres queridos, y el descanso eterno a los que han sufrido la muerte, para que tu pueblo pueda alegrarse por el cese de la pandemia que nos azota, y pueda servirte llevando a cabo lo que te agrada. Por Jesucristo, nuestro Señor”

Al respecto de la celebración de los sacramentos de Iniciación Cristiana, la Diócesis de Málaga recuerda que, de manera distinta a otras diócesis, aquí se lleva varios años trabajando pastoralmente para cambiar el término de “primeras comuniones” por el de “participación en la Eucaristía”, y de promover que la participación de los niños en ella se produzca cuando estuvieran preparados espiritual e intelectualmente, sin reducirlo a los meses de mayo y junio, sino durante todo el año litúrgico, por lo que se exhorta a los sacerdotes, catequistas y padres a programar la participación de los niños en la Eucaristía de manera más personalizada, una vez que cese la pandemia, discerniendo con catequistas y padres el momento más conveniente para cada niño, animándole a hacerlo en la Eucaristía de la comunidad parroquial. Respecto a la Confirmación, los arciprestes son llamados a programar de nuevo su celebración al cese de la pandemia.

Fuente:Diócesis de Málaga

viernes, 27 de marzo de 2020

Tolox se encomienda a San Roque ante la pandemia

En Montpellier, en 1350 nació Roque, hijo del gobernador de la ciudad gala, quedó huérfano y acomodado a los veinte años, repartió sus posesiones y salió en peregrinación a Roma. En el camino, en su atención a los enfermos, a su paso por Piacenza fue contagiado de una terrible peste que asolaba a numerosas regiones de Europa. Por ello decidió refugiarse en un bosque para no contagiar a los demás, y como cuenta la tradición apareció su fiel compañero, un dócil perro que cuidaría de Roque hasta su sanación. Regresaría a Montpellier donde no fue bien recibido y resultó tratado como un vagabundo, moriría encarcelado por ser confundido con un espía en torno al 1379. Sería canonizado por el Papa Gregorio XVIII en 1584 y es patrón de Tolox en Málaga, según las actas capitulares desde 1749. Cada 16 de agosto coincidiendo con su festividad sale en multitudinaria procesión a recorrer calles y plazas de la localidad de la Sierra de las Nieves, mientras el estruendo de miles de cohetes ratifica la devoción de sus paisanos que piden y agradecen al santo peregrino su intercesión. 

La Iglesia implora su intercesión ante epidemias y contagios, es por ello por lo que el pueblo de Tolox, y la Parroquia de San Miguel Arcángel donde recibe culto, ha iniciado por mediación de su párroco, José Luis Bellón una novena extraordinaria rogando ante Dios su intercesión por la situación que nos asola del coronavirus. A través de la telefonía, el sacerdote ha llegado a sus feligreses y desde hoy inician el ejercicio de forma personal, desde sus hogares ante el santo peregrino que desde estos días cuelga en balcones y fachadas de la localidad.

Reza con el Papa por la víctimas del coronavirus


Hoy cuarto viernes de Cuaresma a las 18.00 horas, el Papa Francisco presidirá una oración desde la Basílica de San Pedro que será retransmitida por TRECE y COPE. 

Los fieles católicos y los cristianos de otras confesiones están llamados a participar en la oración que realizará el Santo Padre desde el lugar conocido como el sagrato de la Basílica de San Pedro. 

Durante la Statio orbis, que será retransmitida a las 18.00 horas por TRECE TV y COPE, el Papa concederá a todos los participantes la Indulgencia Plenaria y será impartida la Bendición Urbi et Orbi.

Fuente:Diócesis de Málaga

miércoles, 25 de marzo de 2020

Monte Calvario retransmitirá en streaming la finalización de su Septenario


Debido al actual estado de alarma ocasionado por la pandemia y a las conocidas restricciones que ha conllevado, la Hermandad del Monte Calvario pone todos los medios a su alcance para poder culminar la celebración del tradicional Septenario Doloroso en honor de su sagrada titular, Santa María del Monte Calvario, y que los hermanos/as puedan participar de él, siquiera en la distancia. 

Por ello, se ha dispuesto la emisión en directo (streaming) de las celebraciones que restan, será la del 7.º día del mencionado septenario que se podrá seguir a través de la web de la corporación. Tendrá lugar el 27 de marzo, a las 17:30 h. Celebrará el Director Espiritual, Ilmo. Mons. D. Antonio J. Coronado Morón, que lo hará solo y a puerta cerrada.

Fuente y foto:Hermandad del Monte Calvario

Suspendidas las romerías de la Virgen de la Cabeza y del Rocío

La crisis global actual obliga a que día tras día se sucedan las cancelaciones de los actos y eventos que componen el calendario. En la última semana, la cancelación de dos romerías que aglutinan a miles de personas en torno a la devoción a la Virgen de la Cabeza en Andújar (Jaén) y a la Virgen del Rocío en Huelva. 

Era la junta de gobierno de la Cofradía Matriz de la Virgen de la Cabeza la primera en anunciar la suspensión, el pasado viernes. La cita tiene lugar cada año el último domingo de abril y se viene celebrando desde hace casi 800 años, considerada la más antigua de Andalucía. 

El pasado lunes, llegaba desde Almonte la confirmación oficial que suspendía la Romería del Rocío del presente año, a través de un comunicado que firmaba el presidente de la Hermandad Matriz. A la Romería se le une la procesión por las calles de Almonte y el regreso a la aldea, ya que la Virgen se encuentra en la actualidad en la localidad onubense. 

Ambas corporaciones quedan a la espera del desarrollo de la pandemia para confirmar próximos actos y ruegan a sus hermanos elevar oraciones para que concluya cuanto antes.

viernes, 20 de marzo de 2020

El Vaticano abre la puerta a celebrar las procesiones de Semana Santa en septiembre


La pandemia que asola el mundo, también ha paralizado la actividad cofrade y uno de los hitos del año, las procesiones de Semana Santa que han quedado suspendidas en su totalidad. La celebración litúrgica permanece inalterable y podrá ser seguida por los fieles a través de televisión o de las nuevas tecnologías.

Hoy, se ha conocido un comunicado firmado en el día de ayer por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos que da libertad a los obispos, pero establece indicaciones "en este difícil tiempo en el que estamos viviendo a causa de la pandemia del Covid-19". En dicho comunicado se plantean sugerencias para celebrar la Semana Santa ante la difusión del coronavirus y sugiere que las procesiones se celebren el 14 y 15 de septiembre. Esta institución vaticana cuyo prefecto es el cardenal Robert Sarah explica en el documento que las "expresiones de piedad popular y las procesiones que enriquecen los días de la Semana Santa y del Triduo Pascual, a juicio del obispo diocesano, podrán ser trasladadas a otros días convenientes, por ejemplo, el 14 y 15 de septiembre". Por tanto, las procesiones ya suspendidas para esta próxima Semana Santa podrían salir a la calle en esas fechas, si así lo decide el obispo de cada Diócesis.

Solo la misa crismal, en la que se bendicen los óleos que se utilizaran para los sacramentos durante el año, puede ser pospuesta, mientras que no es posible en el resto de los actos de la Semana Santa Las misas se celebrarán sin fieles y podrán ser vistas a través de los medios de comunicación. Se suprime la ceremonia de lavar los pies, así como la procesión tras la misa de la Vigilia el Sábado Santo. En el Vaticano, aunque se comunicó que los actos de la Semana Santa se realizarían sin fieles, aún no se ha comunicado en qué modalidades el papa Francisco decidirá celebrarlos.

Fuente:Religión Digital


“Vivir la fe inmersos en la pandemia” la carta pastoral del Obispo de Málaga

Ante la pandemia del "coronavirus" y las circunstancias que se están sucediendo, el Obispo de la Diócesis de Málaga, Jesús Catalá, ha dirigido una carta pastoral a todos los fieles.
Queridos fieles: 


1.- A todo el mundo ha sorprendido la pandemia del “coronavirus” (Covid-19) con su rápida difusión, trastocando todos los aspectos sociales, religiosos, civiles, sanitarios y económicos, alterando profundamente la vida ordinaria. Parecía que la gente vivía en un mundo estable y confiado, siguiendo la rutina de siempre. Sin embargo, ha bastado un pequeñísimo virus, para descontrolarlo todo. Esta situación ha provocado una profunda y amplia crisis con graves consecuencias sociales y económicas; de modo especial para los más desfavorecidos y con menos recursos; y para quienes se quedan sin trabajo. En un mundo donde prima la productividad y el consumo, todo se ha parado; lo que parecía lo más importante y el motor de la sociedad ha quedado bloqueado. Es de agradecer la respuesta generosa y solidaria de todos, tanto de forma institucional como individual. Todos y cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de atender a los más aquejados por esta situación, para ofrecerles nuestra cercanía y solidaridad. 


2.- Esta nueva experiencia nos obliga inevitablemente a dejar lo superfluo, para centrarnos en lo que es esencial para nuestra vida y dirigir nuestra mirada a Dios, como fundamento de nuestra existencia; porque estamos llamados a vivir su Amor por toda la eternidad y en eso consiste la felicidad verdadera. Dios nos sostiene para afrontar con confianza y responsabilidad esta situación que a todos nos afecta. El ser humano, creado a imagen de Dios, descubre su sacralidad en el silencio, en saborear la belleza del vivir cotidiano, en la mirada transcendente, en el valor de la presencia del otro, en tantos talentos recibidos, pero no siempre hechos fructificar; y, sobre todo, descubre la sacralidad de la vida humana, que debe ser siempre respetada en todo momento de su proceso vital. 



3.- La difícil situación de esta crisis mundial, que vivimos, nos ha sobresaltado, ha sacudido nuestras mentes y nos plantea cómo vivir la fe cristiana inmersos en esta pandemia. El tiempo litúrgico en que nos encontramos es la Cuaresma; un tiempo de gracia para avivar los buenos propósitos de conversión y de realizar bien el camino cuaresmal hacia la Pascua. Los fieles cristianos habíamos proyectado las acostumbradas penitencias cuaresmales, la oración más intensa, la confesión sacramental, los ayunos, la abstinencia de carne, los actos de piedad (viacrucis, celebraciones), la lectura más prolongada de la Palabra de Dios. Los cofrades habían iniciado sus tareas de preparación litúrgica de la Semana Santa con los triduos, quinarios y demás celebraciones y actos de culto a sus Sagrados Titulares. Ya se empezaba a sacar los enseres procesionales para su limpieza y puesta a punto; ya se soñaba cómo preparar y adornar los tronos procesionales; ya degustábamos la salida procesional. Y ahora…, todo eso se viene abajo por culpa de un huésped invisible, que está haciendo estragos mortales entre la población. 

4.- Nunca se ha visto algo parecido; nadie había tenido la experiencia de algo semejante. Hubo años sin salidas procesionales por causa de la lluvia o de la guerra; pero tener que quedarse en casa en tiempos de convivencia pacífica, sin poder asistir a la santa Misa es algo insólito. Desde que empezó la crisis del coronavirus los diversos obispados españoles han ido dando normativas y disposiciones. La Diócesis de Málaga ha dado varias recomendaciones para afrontar la situación. Inmersos en esta nueva experiencia inaudita hemos de saber asumir nuestro compromiso cristiano y adaptarnos a las circunstancias adversas. Se nos invita a ser solidarios con todos, para evitar más contagios. Damos un gran ejemplo quedándonos en casa y renunciando a ciertos planes que desearíamos realizar. En estos días difíciles debemos empeñarnos en mantener la serenidad, la prudencia, la paciencia y seguir asumiendo nuestro compromiso cristiano de caridad hacia los enfermos y a los más necesitados, actuando como buenos samaritanos (cf. Lc 10, 33-37), tal y como nos enseñó nuestro Señor Jesucristo y que hacen más creíble la Iglesia. Agradecemos a los muchos voluntarios, tanto de forma individual como asociada, que se han ofrecido para ayudar en esta hermosa tarea samaritana. La pandemia está siendo una ocasión nueva para preocuparnos del hermano débil y necesitado, del enfermo, del anciano. El mismo virus nos está demostrando que no entiende de fronteras entre los seres humanos, ni etnias, ni culturas, ni lenguajes, ni religiones. Todos somos iguales con la misma dignidad. 

5.- Invito a todos los fieles a intensificar la lectura y la meditación de la Palabra de Dios. Como dije a los catecúmenos en la celebración del “Rito de Elección de los catecúmenos” del primer domingo de Cuaresma y en el Viacrucis celebrado en la Catedral el primer viernes cuaresmal con la participación de las cofradías malagueñas, es conveniente leer y meditar en esta Cuaresma el evangelio según san Mateo, ya que nos encontramos en el ciclo litúrgico “A”. Vivamos la presencia del Señor que nos habla en la oración, en diálogo personal con Él, como lo hizo con la mujer samaritana junto al pozo de Sicar (cf. Jn 4, 5-42). Él nos descubre la verdad de nosotros mismos y nos invita a mirar con ojos de transcendencia la realidad de nuestra vida. Él nos recuerda que hay que adorar a Dios en espíritu y verdad, aunque no podamos ir al templo. Hoy en día disponemos de muchos recursos, sobre todo por vía “on-line” para rezar la Liturgia de las Horas, leer los textos bíblicos de cada día y las lecturas de los domingos. Meditar el Evangelio nos ayudará a poner a Dios en el centro de nuestra vida; y nos hará mejores evangelizadores, incluso a través de las redes. También podemos compartir los mensajes y audiovisuales que nos llegan y que tienen un buen mensaje. Estos días, en que disponemos de mucho tiempo en casa, son también una ocasión para visionar algunas películas, seleccionadas por sus valores y criterios de bondad, verdad, belleza y religiosidad. 

6.- Os exhorto a elevar desde vuestros hogares la oración al Señor por todos los enfermos, de modo especial por los que sufren la enfermedad del coronavirus, por los que ya han partido de este mundo por esta causa y por sus familias. Rezamos por las personas que están sirviendo a la población desde sus puestos de trabajo, de manera especial por los médicos y el personal sanitario. Rezamos por quienes tienen la responsabilidad de las decisiones, por las fuerzas de seguridad, por quienes desempeñan su trabajo en estos días como servicio a la comunidad, por los padres que se desviven cuidando a su familia, sobre todo a los niños que viven desconcertados esta situación. Junto con nuestra oración vaya nuestro más profundo agradecimiento a todas las personas que ofrecen su trabajo, su tiempo y su dedicación generosa al cuidado de los demás y al bien común en los distintos campos de la vida socio-política. El tradicional rezo del Santo Rosario en las familias puede volver en estos días a ocupar su puesto, invocando a la Santísima Virgen María como salud de los enfermos, auxiliadora y protectora maternal. Además de la curación de los cuerpos, pedimos, sobre todo, la sanación de las almas. Estos días son claramente una hermosa ocasión que nos impele a renovar nuestro amor a Dios y a los hermanos. Aceptando la sugerencia de nuestra Conferencia Episcopal nos unimos todos cada día, a las 12h., para rezar el Ángelus y escuchar el sonido de las campanas que nos recuerdan la presencia de Dios, que siempre está con nosotros. Recemos la oración que el papa Francisco nos ha ofrecido para estos días, que termina con la más antigua oración mariana: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas la oración de tus hijos necesitados; líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita”. 

7.- Deseo agradecer a todos los sacerdotes su generosa entrega en el ministerio sacerdotal; su cercanía a los enfermos, a las personas con mayor fragilidad y a los más necesitados; su entrega en el ejercicio de la misión encomendada. Resulta insólito y doloroso celebrar la Eucaristía sin participación de los fieles; pero la Iglesia sigue alabando a Dios y celebrando el misterio pascual de Jesucristo, muerto y resucitado por nuestra salvación. Los sacerdotes sostenéis al pueblo santo de Dios al ofrecer el sacrificio redentor en el altar. Las personas de especial consagración, de modo concreto los contemplativos, estáis llamados a seguir orando por todos, para que el Señor se apiade de nosotros, nos convierta a Él y nos salve. Vosotros sois de modo particular los altares, desde donde sube la oración de intercesión a Dios por la humanidad. 


8.- La gran fiesta de la Pascua cristiana no se suprime ni se aplaza. Aunque los fieles no puedan participar en la Eucaristía, aunque no salgan las tradicionales procesiones por las calles de nuestras ciudades, aunque no podamos salir de casa,… celebraremos la Pascua con gran fe y verdad. Como ya se ha dicho en días pasados, se pueden seguir las celebraciones litúrgicas a través de los medios de comunicación. Podemos permanecer en casa visionando y meditando las escenas de la pasión y muerte del Señor, que nos ofrecerán las televisiones. Todos unidos, en oración sincera y en piedad gozosa, celebraremos la Pascua del Señor, para que “pase” también por nuestras vidas. Aunque esta Pascua la vivamos de modo muy diferente a otros años, no la dejemos pasar de balde, sino que sea un momento de encuentro profundo con el Señor. Él nos sigue salvando, redimiendo y perdonando nuestros pecados. Su Cruz adoramos y su Resurrección glorificamos. Por Él ha venido la salvación al mundo entero. «Si morimos con él, también viviremos con él; si perseveramos, también reinaremos con él» (2 Tm 2,11-12). 


9.- Animo a todos los cofrades a implorar la gracia del perdón divino y la salud corporal y espiritual de todos los fieles, invocando a sus Sagrados Titulares en sus diversas advocaciones. Os deseo a todos una fecunda Cuaresma, como camino hacia la Pascua, una gozosa conversión a Dios, una mayor actitud de amor a los hermanos, especialmente a los enfermos y a los más necesitados, y una luminosa celebración del Misterio Pascual. 

Firmo esta carta pastoral en la solemnidad de san José, esposo de la Virgen María y patrono de la Iglesia universal. Él vivió con humildad y sencillez cuidando de María y de Jesús y trabajando silencioso en su taller. 

Que su ejemplo nos ayude valorar el sabor de la simplicidad cotidiana, el gusto por las pequeñas cosas, la alegría de vivir, el goce del silencio y el poder disfrutar de las personas queridas. Él nos anima a cuidar de los más cercanos y a vivir estos días en el silencio del hogar. 

Pedimos a Santa María de la Victoria, Patrona de nuestra Diócesis, que nos alcance la victoria deseada en la lucha contra el mal. 


Con mi bendición. 
+ Jesús Catalá
Obispo de Málaga